Para que la lectura sea placentera, debemos leer porque tenemos ganas de hacerlo y nada más. El fin utilitario de la literatura debe dejarse de lado. Además, nadie debe ser excluido. Por eso, "leer" no es solo un derecho sino que, además, debe ser gratuito.

sábado, 16 de agosto de 2008

MANGUEL, Alberto: ¿Cómo se puede vivir sin leer?


“Creo que la persona que no lee se priva de una ayuda esencial, que es la de encontrar en un texto las palabras que describen su experiencia”.
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“Cuando leemos, pues, nos formamos”.
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La literatura es irreemplazable. “Sí. Hay otras experiencias que nos ayudan: la música, la conversación, el arte. Pero debido a que la literatura es la única que comparte con la vida cotidiana las palabras, la única que usa el mismo instrumento, nos lleva a profundizar, a ampliar nuestras vivencias, de una manera que no pueden las otras artes”.
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”No es que la gente lea menos, leemos más ahora que en otros momentos de la historia. Lo que ocurre es que la mayor parte de los libros que leemos no son lo que yo llamaría libros, sino objetos de consumo; cosas que parecen un libro porque tienen un texto y hojas encuadernadas, pero que responden simplemente a un placer muy superficial. Es una lectura engañosa, porque nos hace creer que estamos entrando en un mundo de pensamiento y en realidad no estamos en ninguna parte. Es una trampa. No va a haber solución al enriquecimiento de la lectura hasta que como sociedad no queramos creer en la importancia del acto intelectual. Nuestra sociedad, como casi todas las otras, es una sociedad de consumo y como tal necesita consumidores idiotas y fomentar realmente la lectura sería contradecir eso, sería generar gente que reflexione y sería muy difícil gobernar a gente que reflexione".
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"Se supone que la lectura nos hace mejores. “Esas son simplificaciones que nos encantan. Siempre queremos encontrar la fórmula para ser más ricos, más buenos, más lindos Y seguimos creyendo que toda lectura es buena”.
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“Insisto: no creo que en sí misma la lectura produzca nada. No es como el hecho de respirar, que es necesario para vivir. Pero sé que hay momentos en donde me pregunto cómo la gente aguanta vivir sin leer, cómo logra atravesar el día lleno de miserias, dolores, mezquindades, horrores, sin la ayuda de un libro. Lo hace la mayoría de la gente, pero si lo pienso, no sé cómo lo hacen. Yo no podría”.
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Pensamientos de ALBERTO MANGUEL (Bs. As., 1948) extraídos de su libro Una historia de la lectura. Bs. As., Emecé, 2005.


Alberto Manguel nació en 1948 en Buenos Aires es escritor, traductor y editor. Manguel trabajó en libros de no ficción como El diccionario de lugares imaginarios (junto con Gianni Guadalupi) e Historia de la lectura (1996), también novelas como Stevenson bajo las palmeras y ensayos como Nuevo elogio de la locura. Por más de 20 años editó una gran cantidad de antologías literarias de una gran variedad de temas.

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