Para que la lectura sea placentera, debemos leer porque tenemos ganas de hacerlo y nada más. El fin utilitario de la literatura debe dejarse de lado. Además, nadie debe ser excluido. Por eso, "leer" no es solo un derecho sino que, además, debe ser gratuito.

lunes, 22 de diciembre de 2008

GALEANO, Eduardo: Nochebuena


Fernando Silva dirige el hospital de niños, en Managua. En vísperas de Navidad se quedó trabajando hasta muy tarde, ya estaban sonando los cohetes y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.
Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo quedaba en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón: se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra, lo reconoció. Era un niño que estaba solo.
Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizás pedían permiso. Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:
—Decile a... —susurró el niño—. Decile a alguien que yo estoy aquí.


EDUARDO GALEANO
(Uruguay, 1940)

3 comentarios:

Verónica Soto dijo...

¡Ay, qué dolorcito en el corazón!. El mismo que sentí la primera vez que leí ese cuento...

Anónimo dijo...

es tan conmovedor realista y hermoso este relato de galeano que dan ganas de buscar a cada niño que esta solo y cobijarlo .feliz navidad leer porque si¨publiquen algo de reinaldo arenas

monica dijo...

esa carita !cuando se terminara esto en l mundo ojala nadie estuviera solo