Para que la lectura sea placentera, debemos leer porque tenemos ganas de hacerlo y nada más. El fin utilitario de la literatura debe dejarse de lado. Además, nadie debe ser excluido. Por eso, "leer" no es solo un derecho sino que, además, debe ser gratuito.

sábado, 23 de mayo de 2009

ELKIN, Boris: Fiesta patria

—Venga p’acá, m’hijo,
y siéntese a lo gaucho, junto al fuego,
pa’contarle a su tata todo lo que vio hoy,
que le dio permiso pa’ir al pueblo.
¿Taban lindos los festejos patrios?

—Pa’decir la verdad... ¡yo ni me acuerdo!
Iba tanta gente por la plaza
haciendo tanta bulla, tanto estruendo,
que salí como zonzo y almariado
de esa que más que una plaza era un infierno.

—Y aura, contésteme esta pregunta
que de la vaina se me está saliendo:
¿sabe m’hijo lo que es el patriotismo?

—Y... el patriotismo es, por lo que veo,
salir pa’un 25 ‘e mayo o un 9 ‘e julio
luciendo el trajecito dominguero,
vivar a la bandera azul y blanca,
llevar botones lindos en el pecho
y subir, como dicen a la tribuna
pa’dende arriba, discursearle al pueblo.

—¡Todo ese patriotismo que usté vido
no vale un pucho ‘e tabaco negro!
Porque no es patriotismo andar gritando
todos amontonados como borregos,
ni lucir los colores de la patria
cuando se lucen pa’adornar el pecho,
ni tampoco subir a la tribuna
y decir cosas que se las lleva el viento...
El verdadero patriotismo, m’hijo,
lo demostraron nuestros bisagüelos,
allá por Tucumán, en Ayacucho,
en Suipacha, Maipú y San Lorenzo,
peliando como liones por la patria,
conquistando de a jemes el terreno,
y cruzando después la cordillera
pa’darle una manito a los chilenos.
Pero jue patriotismo sin alardes,
no llevaron más lujo sobre el pecho
que la rosa de sangre que el mosquete,
al escupir, les dibujó de lejos.
Y hay también otra clase ‘e patriotismo
que a juerza de mirarlo ni lo vemos,
y es el patriotismo de los hombres
que engrandecen el país con sus esjuerzos.
Trabajando, muchacho, arqueando el lomo,
martillando los fierros,
destripando terrones con la reja
pa’llenar hasta el tope los graneros;
recortando ladrillos,
levantando edificios pa’colegios
y estudiando los libros
pa’mañana o pasao llegar a maestro
y enseñarle a escribir a los muchachos
y a sacar unas cuentas por menos.
El otro patriotismo, el que usté vido...
¡No vale un pucho ‘e tabaco negro!

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Boris Elkin
(Argentina)

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El 26 de mayo (¿año?) nació el poeta gauchesco Boris Elkin en Chivilcoy (Bs. As.), quien residió en esa ciudad durante las décadas de 1910 a 1930, escribiendo en Chivilcoy sus primeros versos, de acento criollo, que le otorgaron merecida fama en la Capital, interpretados por el gran recitador Ferdinando Ochoa. Falleció en Buenos Aires el 21 de junio de 1952.

3 comentarios:

Shirubana dijo...

Me gustó mucho.
Saludos.

Meli dijo...

El nombre de Boris Elkin está ya consagrado dentro de la poesía folclórica argentina, y no gracias a las publicaciones de sus trabajos, sino a que su poesía honda y sentida, de neto sabor campero, cautivaba a cuantos la conocían, permaneciendo imborrable en el recuerdo.
Había nacido en Los Toldos, el 26 de Mayo de 1905, hijo de chacareros. Residió en la ciudad de Chivilcoy desde 1910 a 1030 escribiendo en allí sus primeros versos, de acento criollo, que le otorgaron merecida fama en la Capital, interpretados por el gran recitador Ferdinando Ochoa.
El contacto directo con hombres y paisajes camperos, había de modelar su espíritu, solidarizándolo en comunión indisoluble con el arado. La pampa y el cielo argentino. En 1937 publica el primer cuadernillo de poemas, con el título de "Yerba Buena", donde ya se perfilan sus dotes,al punto de que dos composiciones que figuran allí, "El Overo" y "Nobleza Gaucha", han alcanzado tan alta difusión en nuestro campo, que hoy se han incorporado al folclore autóctono. Atraído por la ciudad, se radica en Buenos Aires en 1939, y luego de ser premiado en un concurso periodístico por su cuento "El lazo cortado", siguió colaborando en el periodismo. De esa época datan sus personalísimos cuentos para niños sobre animales y cosas de la tierra argentina.
Pocos como él pueden alcanzar diafanidad. Falleció en Buenos Aires, el 21 de junio de 1952 a causa de una enfermedad respiratoria provocada por la adicción al tabaco, a la cual se refiere en su poesía “La Chala”.


Sólo un aporte... =)

LEER PORQUE SÍ dijo...

Un gran aporte. Muchísimas gracias, Meli