Para que la lectura sea placentera, debemos leer porque tenemos ganas de hacerlo y nada más. El fin utilitario de la literatura debe dejarse de lado. Además, nadie debe ser excluido. Por eso, "leer" no es solo un derecho sino que, además, debe ser gratuito.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

NERUDA, Pablo: Poesía y policía

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(...) Yo quiero vivir en un mundo sin excomulgados. No excomulgaré a nadie. No le diría mañana a ese sacerdote: “No puede usted bautizar a nadie porque es anticomunista”. No le diría al otro: “No publicaré su poema, su creación, porque usted es anticomunista”. Quiero vivir en un mundo en que los seres sean solamente humanos, sin más títulos que ése, sin darse en la cabeza con una regla, con una palabra, con una etiqueta. Quiero que se pueda entrar a todas las iglesias, a todas las imprentas. Quiero que no esperen a nadie nunca más a la puerta de la alcaidía para detenerlo y expulsarlo. Quiero que todos entren y salgan del Palacio Municipal, sonrientes. No quiero que nadie escape en góndola, que nadie sea perseguido en motocicleta. Quiero que la gran mayoría, la única mayoría, todos, puedan hablar, leer, escuchar, florecer. No entendí nunca la lucha sino para que ésta termine. No entendí nunca el rigor, sino para que el rigor no exista. He tomado un camino porque creo que ese camino nos lleva a todos a esa amabilidad duradera. Lucho por esa bondad ubicua, extensa, inexhaustible. De tantos encuentros entre mi poesía y la policía, de todos estos episodios y de otros que no contaré por repetidos, y de otros que a mí no me pasaron, sino a muchos que ya no podrán contarlo, me queda sin embargo una fe absoluta en el destino humano, una convicción cada vez más consciente de que nos acercamos a una gran ternura. Escribo conociendo que sobre nuestras cabezas, sobre todas nuestras cabezas, existe el peligro de la bomba, de la catástrofe nuclear, que no dejaría nadie ni nada sobre la tierra. Pues bien, esto no altera mi esperanza. En este minuto crítico, en este parpadeo de agonía, sabemos que entrará la luz definitiva por los ojos entreabiertos. Nos entenderemos todos. Progresaremos juntos. Y esta esperanza es irrevocable.
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Pablo Neruda
(Chile, 1904/1973)

de “Confieso que he vivido”
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"En la Isla Negra, en Santiago, en Valparaíso, en Bahía, en Río, en San Pablo, en Moscú, en París, en Praga, en Pekín, en Chunking, en Colombo, en Kandi, en Madras, en Bombai, en Calcuta, bajo la lluvia del diluvio en Rangoon o en la floresta petrificada, yo te reencuentro vivo, Pablo, en tu velorio. Sobrevuelas tu patria donde los criminales desenfrenados se banquetean con cadáveres en la noche de los asesinos. Nunca tuviste un momento de duda: mañana la aurora renacerá, restaurados en ella el pueblo y la poesía" (Jorge Amado)

2 comentarios:

Ángeles Hdez Cabrera dijo...

Muy bueno para estos tiempos Gemma. Me gusta esa esperanza y esa lucha en el camino.

Ángeles Hdez Cabrera dijo...

Muy bueno para estos tiempos Gemma. Me gusta esa esperanza y esa lucha en el camino.