Para que la lectura sea placentera, debemos leer porque tenemos ganas de hacerlo y nada más. El fin utilitario de la literatura debe dejarse de lado. Además, nadie debe ser excluido. Por eso, "leer" no es solo un derecho sino que, además, debe ser gratuito.

jueves, 17 de diciembre de 2009

AL HOMBRE DEL CIGARRILLO EN LA BOCA Y LAS LETRAS EN EL ALMA

Contame un cuento más
(quiero escucharte sonreír)
que me lleves a ese universo
de axolotes y rayuelas
que me hamaques
por una continuidad de los parques
que haga las veces
de esta casa tomada.
Que me sumerjas en la vida
de un tal Lucas,
un tal Manuel y su libro,
de una tal Glenda
a quien tanto queremos.
Que me regales unos mates
con Oliveira y sus delirios,
que me prestes a la Maga
para que me inunde de ignorancia
regalándome su paz.
Que los correos y telecomunicaciones
le den espacio a los telegramas
y que la señorita Cora
dé la vuelta al día
en ochenta mundos.
Que me lleves
hasta el final del juego
entre historias de cronopios
y de famas.
Que ese pajarito mandón
se dé cuenta
de que podemos vivir sin él.
Que tu bestiario
sean las armas secretas
de la carta
a una señorita en París.
Que las deshoras reflejen
La isla al mediodía.
Que todos los fuegos
sean realmente el fuego.
Que los premios sean 62
y que me regales tu
modelo para armar.
Que lejana sea
la noche boca arriba,
que una flor amarilla
me perfume después del almuerzo.
Que el Che
reciba otro elogio a la locura
para las Madres de Plaza de Mayo.
Que Arlt y Neruda te den las gracias.
Que me des instrucciones para llorar,
para cantar,
para tener miedo,
para entender tres pinturas famosas,
para matar hormigas en Roma,
para subir una escalera
y para dar cuerda al reloj.
Que la conducta en los velorios
no sea más que
etiqueta y prelación.
Que el examen
sea tu presencia
y que,
salvo el crepúsculo,
todo sea realidad.
.
.

Soledad Arrieta

1 comentario:

Felis Nasal dijo...

¡Qué hermoso homenaje a Cortázar, Soledad!