Para que la lectura sea placentera, debemos leer porque tenemos ganas de hacerlo y nada más. El fin utilitario de la literatura debe dejarse de lado. Además, nadie debe ser excluido. Por eso, "leer" no es solo un derecho sino que, además, debe ser gratuito.

viernes, 14 de mayo de 2010

GALEANO, Eduardo: Gelman

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El poeta Juan Gelman escribe alzándose sobre sus propias ruinas, sobre su polvo y su basura.
Los militares argentinos cuyas atrocidades hubieran provocado a Hitler un incurable complejo de inferioridad, le pegaron donde más duele. En 1976, le secuestraron a los hijos. Se los llevaron en lugar de él. A la hija, Nora, la torturaron y la soltaron. Al hijo, Marcelo, y su compañera, que estaba embarazada, los asesinaron y los desaparecieron.
En lugar de él, se llevaron a los hijos porque él no estaba. ¿Cómo se hace para sobrevivir a una tragedia así? Digo: para sobrevivir sin que se te apague el alma. Muchas veces me lo he preguntado, en estos años. Muchas veces me he imaginado esa horrible sensación de vida usurpada, esa pesadilla del padre que siente que está robando al hijo el aire que respira, el padre que en medio de la noche despierta bañado en sudor: Yo no te maté, yo no te maté. Y me he preguntado: Si Dios existe, ¿por qué pasa de largo? ¿No será ateo, Dios?
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2 comentarios:

ALeXei dijo...

Acabo de describir tu Blog. Gracias.

Anónimo dijo...

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Pegar donde mas duele.
Sentir que se roba al hijo ausente el aire que se respira.
Despertar bañado en sudor, tragandose la oscuridad de un limbo infinito e interminable. El vacío del vacío.
El sistema se defiende.
¿De qué se defiende?
De quien lo desenmascara, qué duda, de quien lo denuncia, de quien lo combate, que quien quiere subvertirlo...
Lo intolerable de la belleza de la poesía de Gelman en los intestinos del propio estado de cosas.
Lo inasible de la belleza libre y en celo estallando en la cara de los mediocres, de los asesinos, de los genocidas, de los alcahuetes y mercenarios que se amucharon con los verdugos...

Daniel, desde Mataderos

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