Para que la lectura sea placentera, debemos leer porque tenemos ganas de hacerlo y nada más. El fin utilitario de la literatura debe dejarse de lado. Además, nadie debe ser excluido.
Por eso, "leer" no es solo un derecho sino que, además, debe ser gratuito.

domingo, 13 de febrero de 2011

CASTILLO, Horacio: Anquises sobre los hombros

Eneas, Anquises y Ascanio (*)
(Gian Lorenzo Bernini)
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Todos llevamos, como Eneas, a nuestro padre
sobre los hombros.

Débiles aún, su peso nos impide la marcha,
pero luego se vuelve cada vez más liviano,
hasta que un día deja de sentirse
y advertimos que ha muerto.

Entonces lo abandonamos para siempre
en un recodo del camino
y trepamos a los hombros de nuestro hijo.

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Horacio Castillo
(Argentina, 1934)
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Horacio Castillo nació en 1934 en Ensenada, provincia de Buenos Aires. Vive en La Plata. Es miembro de número de la Academia Argentina de Letras y correspondiente de la Real Academia Española. Publicó los libros Descripción (1971), Materia acre (1974), Tuerto rey (1982), Alaska (1993), Los gatos de la Acrópolis (1998), Cendra (2000), y Música de la víctima (2003). Durante el 2005 la editorial cordobesa Brujas publicó su poesía completa bajo el título “Por un poco más de luz”, incluyendo el poema Mandala, hasta el momento inédito. Antologías suyas fueron publicadas también por la editorial Colihue, y por el Fondo Nacional de las Artes. Tradujo a numerosos poetas griegos, entre ellos a Calímaco, Kavafis, Elytis y Ritsos.
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(*) Eneas, Anquises y Ascanio es una estatua realizada por Gian Lorenzo Bernini entre 1618 y 1619.
Se trata de una escultura de
mármol de 220 cm de alto, expuesta en la Galería Borghese, en Roma. Pertenece al estilo barroco.
El grupo escultórico representa a
Eneas huyendo de la ciudad de Troya llevando a su anciano padre, Anquises sobre sus hombros, y a su hijo Ascanio llevando el sagrado fuego del hogar, mientras Anquises sostiene a los dioses del hogar familiar (penates). Bernini, que tenía 21 años cuando hizo esta obra, aún sentía la influencia de su padre, Pietro, con sus composiciones en forma de torre propias de finales del siglo XVI. Muchos expertos consideran que esta obra es, principalmente, de su padre.

1 comentario:

silvia dijo...

Me emociona esta escultura al punto que,aunque la haya visto, vuelvo a verla una y otra vez. Virgilio,es Virgilio, insuperable,inigualable, pero......lo que usted escribe,es de una sensibilidad exquisita.
Imagino lo que tembló su pluma al escribirlo.
www.lectorasesenta.blogspot.com