Para que la lectura sea placentera, debemos leer porque tenemos ganas de hacerlo y nada más. El fin utilitario de la literatura debe dejarse de lado. Además, nadie debe ser excluido. Por eso, "leer" no es solo un derecho sino que, además, debe ser gratuito.

sábado, 13 de agosto de 2011

COSTANTINI, HUMBERTO: CHE, MUNDO, COSA, GENTE


Che mundo, cosa, gente,
Vida en serio,
No se me rajen, tomen
Una copa conmigo.
Sepan,
Yo soy un pecador,
Anduve con el Diablo,
Anduve en contrabando de palabras,
Supe fabricar vida hablando solo,
Me lo pasé en peleas, cayéndome y matando.
Supe vistear con Dios
(una vez lo paré y le pedí fuego,
Casi me mata el bárbaro).

Yo soy un pecador,
Pero pagué,
Tuve condena y la cumplí carajo.
Por eso mundo, cosa, gente,
Vida en serio,
No se me rajen, tomen
Una copa conmigo,
Digo,
Si no los comprometo.
Tomen algo.


Humberto Costantini nació en Buenos Aires en 1924, y murió en la misma

ciudad en junio de 1987.

Poeta, narrador y dramaturgo, Costantini ejerció a lo largo de su vida, junto a

su casi secreta labor de investigador científico, los más diversos oficios:

veterinario en pueblos de campaña, oficinista, corredor de comercio,

ceramista, etc. Estas actividades le ayudaron a profundizar en el conocimiento y los matices que forman las capas medias de nuestra sociedad, con cuyos caracteres y lenguajes enriqueció su prosa.

Heredero del grupo de Boedo y de la preocupación social que lo definiera, Costantini participa y milita en las revistas literarias de izquierda de la década del 50 en las que se manifiesta de manera polémica contra el populismo y el pintoresquismo naturalista. Es por entonces cuando publica sus primeros cuentos, de temática realista y estilo expresionista. A lo largo de su obra, Costantini construye una personalidad literaria definida, la cual se vale de distintos elementos, como ser los símbolos y las alegorías, los monólogos interiores de sus personajes, la literatura fantástica, el realismo mágico, el costumbrismo y hasta la mitología clásica, para abordar la que fuera, en definitiva, su principal obsesión: la alienación del hombre en una sociedad hostil. Una de las características de su estilo es la de llevar a sus personajes a situaciones límite, exasperando la realidad en grotesco.

Costantini fue una influencia notable entre los jóvenes escritores de la década del 60.

De por aquí nomás (1958); Un señor alto, rubio, de bigotes (1963); Tres monólogos (1964); Cuestiones con la vida (1966); Una vieja historia de caminantes (1966) y De dioses, hombrecitos y policías, son algunas de sus obras más recordadas

1 comentario:

zurdomarcos dijo...

Que se puede comentar con las mismas letras que usaba este "monstruo" del sentimiento y la moral..!
Quede como "regalo" su impagable gracia.
Lo único que se me ocurre despues de leerlo, es un abrazo enooooorme, Cacho..!