Para que la lectura sea placentera, debemos leer porque tenemos ganas de hacerlo y nada más. El fin utilitario de la literatura debe dejarse de lado. Además, nadie debe ser excluido. Por eso, "leer" no es solo un derecho sino que, además, debe ser gratuito.

viernes, 30 de marzo de 2012

BÉCQUER, GUSTAVO ADOLFO: RIMA LXI


Al ver mis horas de fiebre

e insomnio lentas pasar,

a la orilla de mi lecho,

¿quién se sentará?


Cuando la trémula mano

tienda, próximo a expirar,

buscando una mano amiga,

¿quién la estrechará?


Cuando la muerte vidríe

de mis ojos el cristal,

mis párpados aún abiertos,

¿quién los cerrará?


Cuando la campana suene

(si suena en mi funeral),

una oración al oírla,

¿quién murmurará?


Cuando mis pálidos restos

oprima la tierra ya,

sobre la olvidada fosa,

¿quién vendrá a llorar?


¿Quién, en fin, al otro día,

cuando el sol vuelva a brillar,

de que pasé por el mundo,

quién se acordará?

Gustavo Adolfo Bécquer

(España, 1836/1870)

2 comentarios:

Preciosa Dama Azul dijo...

me parece que se sentia tan solo como yo.

LEER PORQUE SÍ dijo...

Puede ser... pero recordá que siempre hay alguien dispuesto a estar...