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miércoles, 29 de agosto de 2012

BIRMAJER, MARCELO: LA PIEDRA NEGRA




Otra cosa que me pasaba de chico es que perdía todos los útiles de la cartuchera, y a veces la cartuchera también. Mis padres debían comprarme cada día un nuevo lápiz, una nueva goma o un nuevo compás (¿todavía siguen usando compás y transportador en la escuela?), y una cartuchera por semana. Yo creo que existen  ciertas personas cuya atención solo puede ser atrapada por algunos hechos muy llamativos, y no les queda atención para ninguna otra cosa. Es el día de hoy que sigo perdiéndolo todo: los lentes de sol, el control remoto del televisor, una ojota, los papeles donde anoto las direcciones en los viajes. Por eso, me paso buena parte de la vida buscando. Es curioso, porque por un lado debo buscar objetos -llaves, la agenda, una tarjeta-, pero también busco historias para contar, busco sabiduría en las historias de otros escritores, y busco la verdad. ¿Qué es la verdad? Bueno, cómo debe vivir uno para sentirse completo, qué es el bien y qué es el mal, qué es el alma... En fin. Del mismo modo que no busco una sola cosa material: buscando el control remoto encuentro las llaves, buscando la agenda encuentro la lapicera, etcétera; tampoco busco una sola cosa cuando busco las demás: en busca de una historia puedo encontrar un consejo, o en la persona más inesperada puedo encontrar una buena historia. La actitud del buscador siempre debe ser un poco distraída: no sea cosa que por buscar con demasiada atención una sola cosa se pierdan muchas otras.
No sé si mis reflexiones les están resultando lo suficientemente claras; de modo que, por las dudas, como siempre, contaré una historia. No necesariamente porque mi historia vaya a dejar del todo claro el asunto de los buscadores, sino porque, si no queda del todo claro, al menos habrán disfrutado de un cuento.
Cierta mañana de enero me hallaba caminando con mi padre por las playas de Miramar. Yo debía tener doce años. Como mi piel nunca se ha llevado bien con el sol, acostumbraba pasear por la playa a horas muy tempranas. Siete y media u ocho de la mañana, para poder disfrutar del mar y el cielo a pleno sin convertirme en un piel roja. El mar en las primeras horas del día es un espectáculo distinto: las aguas son plateadas, y la espuma es más blanca. El cielo es de un celeste discreto, como si estuviera apareciendo por primera vez. La brisa marina es fría, pero es un frío hospitalario. Mi padre caminaba silencioso, con las manos entrecruzadas tras la cintura; y yo zigzagueaba entre los restos de las olas y la arena húmeda. De pronto, mi padre se detuvo y vi que su mirada se clavaba en un punto de la arena húmeda. Inclinó apenas la espalda y recogió algo del suelo. Me lo mostró.
Era una piedra negra. Una piedra ovalada como un camafeo, reluciente y lisa. Era tan negra que parecía la matriz del color negro, el modelo del que se había partido para luego ir distribuyendo los matices del negro por el resto de los objetos.
Mi padre me mostró la piedra.
—Tal vez no haya ninguna piedra como esta en todo el mundo —dijo—. Está aquí tirada, y a nadie le interesa. Pero tal vez sea la piedra más negra del mundo, y tal vez no haya ninguna otra piedra igual. En ese caso, valdría más que el oro.
Yo extendí la mano para que depositara allí la piedra negra; pero mi padre, con una agilidad que pocas veces le he visto, llevó su brazo y su mano hacia atrás y lanzó la piedra más allá de las olas, al centro del mar.
Desde entonces, busco la piedra negra. Cuando buscaba los útiles, cuando busco el control remoto, cuando busco una buena historia o cuando busco la verdad, busco la piedra negra. ¿Y qué significa la piedra negra? Lo sabré si alguna vez la encuentro.


(Argentina, 1966)

"La piedra negra" de Marcelo Birmajer, en: El compañero desconocido (diez recuerdos inventados), Editorial Alfaguara.

martes, 28 de agosto de 2012

AL LECTOR


"Lector: procura tener siempre a mano una buena colección de cuentos, y después de tu jornada habitual, pasadas las horas en que el mundo ha sido para ti profesión, familia y país, entrégate a la aventura de realizarte a ti mismo en una tierra exótica, en una época remota, en el esclarecimiento de un crimen o en un relato de ciencia-ficción. Vive durante unos minutos del cuento, aunque esto parezca ser poco recomendable a los ojos de las personas laboriosas y serias; esos hombres a los que suelen llamar 'realistas', quienes nunca han pensado en serio y laboriosamente acerca de la realidad. Hazlo así, y yo te aseguro que luego volverás a tu mundo -a tu profesión, a tu familia, a tu país- más nuevo y animoso, más joven; si me permites decirlo con la solemnidad y la ironía de los que saber usar el haz y el envés de las palabras: más eterno".

Laín Entralgo
(España, 1908/2001)

(extraído de GIARDINELLI, Mempo: Así se escribe un cuento (Historia, preceptiva y las ideas de veinte grandes cuentistas), Bs. As., Capital Intelectual, 2012)

sábado, 18 de agosto de 2012

HEREDIA, VÍCTOR: MUERTE DE TUPAC-AMARU


PELEAMOS EN VILCABAMBA
EN CONTRA DEL EXTRANJERO.
YA HABÍA PERDIDO MI HERMANO
SU FE EN CONSEGUIR VENCERLOS.

TITU-CUSI ERA SU NOMBRE
Y COMANDÓ LA REBELIÓN
PERO PRESA DE LA FIEBRE
ENTREGÓ SU CORAZÓN.
 
TUPAC-AMARUC ES MI NOMBRE
Y ASUMO ENTONCES EL MANDO,
MANCO-INCA FUE MI PADRE,
SU SANGRE GUÍA MIS MANOS.

POR AMÉRICA RESISTO,
POR AMÉRICA ME MUERO,
 POR AMÉRICA MI VIDA
ME ARRANCARÁ EL EXTRANJERO.
 
EL ESPAÑOL QUE ME MATA
NO SABE QUE ESTÁ CORTANDO
LA CABEZA QUE MAÑANA
CANTARÁ EN UN CANTO ETERNO.

SE MUERE EL ÚLTIMO INCA,
TUPAC-AMARUC SE MUERE.
TODO EL CUZCO SE DESANGRA
POR MI CABEZA EN LA PICA.

PACHACAMAC ME RECIBE
PARA PREPARAR MI TRAJE.
YO VOLVERÉ CON LOS MÍOS
A REPARAR EL ULTRAJE.
 
POR AMÉRICA RESISTO,
POR AMÉRICA ME MUERO,
POR AMÉRICA, LO JURO,
NUNCA DETENDRÉ MI VUELO.
 
TUPAC-AMARUC ES MI NOMBRE
MI SANGRE Y MI CANTO ETERNO
TUPAC-AMARUC NO HA MUERTO
¿QUIÉN PUEDE MATAR UN SUEÑO?

Argentina, 1947
(de su obra “Taki Ongoy”)



viernes, 10 de agosto de 2012

CADÍCAMO, ENRIQUE: LOS MAREADOS



Rara… 
como encendida 
te hallé bebiendo 
linda y fatal... 
Bebías 
y en el fragor del champán, 
loca, reías por no llorar... 
Pena 
me dio encontrarte 
pues al mirarte 
yo vi brillar 
tus ojos 
con un eléctrico ardor, 
tus bellos ojos que tanto adoré... 

Esta noche, amiga mía, 
el alcohol nos ha embriagado... 
¡Qué importa que se rían 
y nos llamen los mareados! 
Cada cual tiene sus penas 
y nosotros las tenemos... 
Esta noche beberemos 
porque ya no volveremos 
a vernos más... 

Hoy vas a entrar en mi pasado, 
en el pasado de mi vida... 
Tres cosas lleva mi alma herida: 
amor... pesar... dolor... 
Hoy vas a entrar en mi pasado 
y hoy nuevas sendas tomaremos... 
¡Qué grande ha sido nuestro amor!... 
Y, sin embargo, ¡ay!, 
mirá lo que quedó... 

(Argentina, 1900/1999)




domingo, 5 de agosto de 2012

QUINTERO, DANIEL: TRABAJO DE GAVIOTA



Ella,
todos los días
sin que nadie lo percibiera,
derrumbaba fronteras con sus alas.
Mañana,
cuando amanezca,
en la playa fusilarán a la gaviota.
¿El delito…?
Contrabandear poesía de costa a costa

Daniel Quintero
(Argentina, 1959)

Daniel Quintero nació en Buenos Aires en 1959 pero reside desde los 28 años en Tierra del Fuego. Obtuvo varios premios por su labor poética. Sus publicaciones: Después de una larga noche y Mensaje de náufragos. Algunas de sus obras están reunidas en la 2ª Antología fueguina de cuento y poesía (1989). Este poema fue tomado de Páginas con Patagonia, Antología de María Teresa Forero, Aique Grupo Editor, Buenos Aires, 1992.

martes, 24 de julio de 2012

CORTÁZAR, JULIO: EL RÍO





Y sí, parece que es así, que te has ido diciendo no sé qué cosa, que te ibas a tirar al Sena, algo por el estilo, una de esas frases de plena noche, mezcladas de sábana y boca pastosa, casi siempre en la oscuridad o con algo de mano o de pie rozando el cuerpo del que apenas escucha, porque hace tanto que apenas te escucho cuando dices cosas así, eso viene del otro lado de mis ojos cerrados, del sueño que otra vez me tira hacia abajo. Entonces está bien, qué me importa si te has ido, si te has ahogado o todavía andas por los muelles mirando el agua, y además no es cierto porque estás aquí dormida y respirando entrecortadamente, pero entonces no te has ido cuando te fuiste en algún momento de la noche antes de que yo me perdiera en el sueño, porque te habías ido diciendo alguna cosa, que te ibas a ahogar en el Sena, o sea que has tenido miedo, has renunciado y de golpe estás ahí casi tocándome, y te mueves ondulando como si algo trabajara suavemente en tu sueño, como si de verdad soñaras que has salido y que después de todo llegaste a los muelles y te tiraste al agua. Así una vez más, para dormir después con la cara empapada de un llanto estúpido, hasta las once de la mañana, la hora en que traen el diario con las noticias de los que se han ahogado de veras.
Me das risa, pobre. Tus determinaciones trágicas, esa manera de andar golpeando las puertas como una actriz de tournées de provincia, uno se pregunta si realmente crees en tus amenazas, tus chantajes repugnantes, tus inagotables escenas patéticas untadas de lágrimas y adjetivos y recuentos. Merecerías a alguien más dotado que yo para que te diera la réplica, entonces se vería alzarse a la pareja perfecta, con el hedor exquisito del hombre y la mujer que se destrozan mirándose en los ojos para asegurarse el aplazamiento más precario, para sobrevivir todavía y volver a empezar y perseguir inagotablemente su verdad de terreno baldío y fondo de cacerola. Pero ya ves, escojo el silencio, enciendo un cigarrillo y te escucho hablar, te escucho quejarte (con razón, pero qué puedo hacerle), o lo que es todavía mejor me voy quedando dormido, arrullado casi por tus imprecaciones previsibles, con los ojos entrecerrados mezclo todavía por un rato las primeras ráfagas de los sueños con tus gestos de camisón ridículo bajo la luz de la araña que nos regalaron cuando nos casamos, y creo que al final me duermo y me llevo, te lo confieso casi con amor, la parte más aprovechable de tus movimientos y tus denuncias, el sonido restallante que te deforma los labios lívidos de cólera. Para enriquecer mis propios sueños donde jamás a nadie se le ocurre ahogarse, puedes creerme.
Pero si es así me pregunto qué estás haciendo en esta cama que habías decidido abandonar por la otra más vasta y más huyente. Ahora resulta que duermes, que de cuando en cuando mueves una pierna que va cambiando el dibujo de la sábana, pareces enojada por alguna cosa, no demasiado enojada, es como un cansancio amargo, tus labios esbozan una mueca de desprecio, dejan escapar el aire entrecortadamente, lo recogen a bocanadas breves, y creo que si no estaría tan exasperado por tus falsas amenazas admitiría que eres otra vez hermosa, como si el sueño te devolviera un poco de mi lado donde el deseo es posible y hasta reconciliación o nuevo plazo, algo menos turbio que este amanecer donde empiezan a rodar los primeros carros y los gallos abominablemente desnudan su horrenda servidumbre. No sé, ya ni siquiera tiene sentido preguntar otra vez si en algún momento te habías ido, si eras tú la que golpeó la puerta al salir en el instante mismo en que yo resbalaba al olvido, y a lo mejor es por eso que prefiero tocarte, no porque dude de que estés ahí, probablemente en ningún momento te fuiste del cuarto, quizá un golpe de viento cerró la puerta, soñé que te habías ido mientras tú, creyéndome despierto, me gritabas tu amenaza desde los pies de la cama. No es por eso que te toco, en la penumbra verde del amanecer es casi dulce pasar una mano por ese hombro que se estremece y me rechaza. La sábana te cubre a medias, mis manos empiezan a bajar por el terso dibujo de tu garganta, inclinándome respiro tu aliento que huele a noche y a jarabe, no sé cómo mis brazos te han enlazado, oigo una queja mientras arqueas la cintura negándote, pero los dos conocemos demasiado ese juego para creer en él, es preciso que me abandones la boca que jadea palabras sueltas, de nada sirve que tu cuerpo amodorrado y vencido luche por evadirse, somos a tal punto una misma cosa en ese enredo de ovillo donde la lana blanca y la lana negra luchan como arañas en un bocal. De la sábana que apenas te cubría alcanzo a entrever la ráfaga instantánea que surca el aire para perderse en la sombra y ahora estamos desnudos, el amanecer nos envuelve y reconcilia en una sola materia temblorosa, pero te obstinas en luchar, encogiéndote, lanzando los brazos por sobre mi cabeza, abriendo como en un relámpago los muslos para volver a cerrar sus tenazas monstruosas que quisieran separarme de mí mismo. Tengo que dominarte lentamente (y eso, lo sabes, lo he hecho siempre con una gracia ceremonial), sin hacerte daño voy doblando los juncos de tus brazos, me ciño a tu placer de manos crispadas, de ojos enormemente abiertos, ahora tu ritmo al fin se ahonda en movimientos lentos de muaré, de profundas burbujas ascendiendo hasta mi cara, vagamente acaricio tu pelo derramado en la almohada, en la penumbra verde miro con sorpresa mi mano que chorrea, y antes de resbalar a tu lado sé que acaban de sacarte del agua, demasiado tarde, naturalmente, y que yaces sobre las piedras del muelle rodeada de zapatos y de voces, desnuda boca arriba con tu pelo empapado y tus ojos abiertos.

(Argentina, 1914/1984)
de "Final de Juego"

sábado, 14 de julio de 2012

NERUDA, PABLO: SONETO XVII


Click en la imagen
para leer los cien sonetos



No te amo como si fueras rosa de sal, topacio 
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.



Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.



Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,



sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.



Pablo Neruda y Matilde Urrutia

viernes, 6 de julio de 2012

MACHADO, ANTONIO: LA SAETA




¿Quién me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
(Saeta popular)


¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar!

(España, 1875/0939)

miércoles, 27 de junio de 2012

ZERPA, DOMINGO: LOS ARRIENDOS



Hace varios años,
señor tata cura,
que vengo escuchando
tu sermón de Pascua;
cada año la misma
procesión doliente,
y la misma queja
que se va del alma.

Cada año la tierra
desnuda y sedienta
nos quita el granero,
nos priva del agua;
y en la altiplanicie
pastores y arrieros
bebemos las gotas
piadosas de tu habla.

—Amados hermanos
(nos dice sumiso).
—Amados hermanos:
tengamos paciencia,
recemos por todos
un Ave María,
roguemos al cielo
por nuestras haciendas.

Amados hermanos,
repiten los cerros,
como conmovidos
por nuestras plegarias,
hasta las estrellas
tiemblan más medrosas
y la luna llena
se pone más blanca.

Hace varios años,
señor tata cura,
que vengo escuchando
tu sermón de Pascua;
cada año la misma
gota de mis ojos,
y la voz que triste
muere en mi garganta.

Mas hoy, ya no puedo
quedarme en silencio,
que adentro me dicen
que grita con ganas
y adentro yo tengo,
señor tata cura,
mis padres ancianos,
mi esposa, mis guaguas.

Los otros, quién sabe,
tal vez no los tengan,
y si los tuviesen…
yo no digo nada;
solo Dios, que es grande,
dirá si merecen
guardarles respeto,
mirarles la cara.

Ayer, por la tarde,
llegaron al rancho,
con botas lustrosas
y espuelas de plata;
a mi cachacito,
que salió a torearlos,
de cuatro balazos
tiráronle antarca.

Apenas me pude
reponer del susto,
cuando me gritaron:
—¡Coya mala traza,
pagá los arriendos
si no querés verte
más pobre que el diablo
que perdió las astas!

Y como temblando
yo les contestase:
—Perdón, por ahora,
me encuentro sin plata,
sin otros centavos
que estos brazos fuertes
que pueden servirles
para cualquier changa…

Los hombres de botas,
sin oír mis ruegos,
en cuatro minutos
quemaron mi casa…
Señor tata cura,
deme unos remedios
para estos guascazos
que tengo en la cara.
  

DOMINGO ZERPA
(Argentino)


jueves, 21 de junio de 2012

BENEDETTI, MARIO: Te quiero




tus manos son mi caricia 
mis acordes cotidianos 
te quiero porque tus manos 
trabajan por la justicia 

si te quiero es porque sos 
mi amor mi cómplice y todo 
y en la calle codo a codo 
somos mucho más que dos 

tus ojos son mi conjuro 
contra la mala jornada 
te quiero por tu mirada 
que mira y siembra futuro 

tu boca que es tuya y mía 
tu boca no se equivoca 
te quiero porque tu boca 
sabe gritar rebeldía 

si te quiero es porque sos 
mi amor mi cómplice y todo 
y en la calle codo a codo 
somos mucho más que dos 

y por tu rostro sincero 
y tu paso vagabundo 
y tu llanto por el mundo 
porque sos pueblo te quiero 

y porque amor no es aureola 
ni cándida moraleja 
y porque somos pareja 
que sabe que no está sola 

te quiero en mi paraíso 
es decir que en mi país 
la gente viva feliz 
aunque no tenga permiso 


Uruguay, 192072009



lunes, 11 de junio de 2012

Proyecto de lectura interinstitucional: ENREDADOS


Proyecto de lectura interinstitucional 2012


Institución convocante: EEMPA Nº 1007 “Libertad” y Anexo 7007 (Rafaela),
Instituciones invitadas: EEMPI Nº 8040 “Gral. San Martín” (Humberto Primo) y  Núcleo Secundario Rural Nº 2247 (Colonia Tacurales)
Espacio curricular: Lengua
Docentes: Sergio Fassanelli, Analía Ojeda, Vanesa Alesio.
Unidad ejecutora del Proyecto: 2º/3º año de la EEMPA Nº 1007 y su Anexo 7007, 2° año de EEMPI Nº 8040, 3º año de NSR Nº 2247.
Año: 2012
Nombre del Proyecto: Enredados
  
Fundamentación

   La lectura es una habilidad privilegiada en el espacio curricular Lengua pero atraviesa todas las prácticas escolares y muchas de las actividades sociales. Los textos, tanto en su soporte tradicional (papel) como en el que han propiciado las nuevas tecnologías (pantalla de computadora, celular, e-book), convocan a una lectura comprensiva y situada, que siempre invita a una apropiación personal de la palabra ajena.
   Pensar en actividades que contribuyan a su valoración y desarrollo es una preocupación inherente a este espacio curricular pero también una demanda institucional (de manera especial en la Modalidad de Adultos) y social si queremos contribuir a la formación de sujetos cada vez más creativos y críticos, cada vez  menos aislados.

  Leer es una tarea que puede implicar diversas finalidades: para informarse, para aprender, para hacer o usar algo, para entretenerse, para disfrutar. Leer porque sí (tal es el nombre del blog que servirá de plataforma de despegue en este viaje lector, espacio virtual producido y coordinado por el profesor Sergio Fassanelli, desde la EEMPA Nº 1007) , por gusto, por el placer de acercarse a los textos literarios es la propuesta de este proyecto que parte de la EEMPA Nº 1007 y su anexo 7007 y convoca a otras instituciones, localidades y modalidades (secundaria de adultos en una ciudad, secundaria particular incorporada de un pueblo, núcleo secundario rural en una colonia) y a personas de distintas edades y con variados intereses y vivencias (alumnos de 2º/3º año, jóvenes y adultos de distintas generaciones). Entonces, para acercar a estos educandos a la lectura en soporte virtual (blog) se sugiere una selección de textos comunes que incentiven el deseo de leer por gusto y que habiliten la experiencia de compartir virtualmente sus efectos entre los integrantes de las diversas modalidades educativas involucradas. Luego, ellos también podrán elegir “a la carta” y recomendar los textos que descubran en el “menú completo” del blog.
    La lectura individual y la interacción social mediatizada por las TICs enriquece los acercamientos intuitivos (aunque no accesibles equitativamente para todos los alumnos y modalidades, de ahí nuestro interés en generar esta propuesta), además amplía las competencias lingüísticas, culturales, discursivas y tecnológicas de los lectores y ofrece la posibilidad de encontrarse en un no-lugar (una utopía) posible: la lectura, el diálogo a distancia.

 Objetivos

-Difundir el blog “Leer porque sí”, generado desde la EEMPA Nº 1007.
- Incentivar el gusto por la lectura de textos literarios en soporte virtual.
-Fortalecer los vínculos interinstitucionales, propiciados desde la Modalidad Adultos.
-Promover la interacción entre alumnos de diversas instituciones, localidades y modalidades.
-Desarrollar competencias literarias, discursivas, culturales y tecnológicas en los educandos.
-Potenciar las habilidades de la lengua escrita en la socialización mediatizada de las lecturas.
-Aplicar  las TICS como herramientas de acceso a la lectura virtual, de comunicación e intercambio.

 Contenidos

- La literatura y los géneros literarios. Los géneros literarios narrativos y la poesía.
- La lectura, la escritura y las TICS: buscadores, páginas web, el blog. Los lenguajes en el blog. Textos propios y ajenos. La escritura íntima y el comentario.
  
Líneas de acción

-  Seleccionar en el blog “Leer porque sí” de la EEMPA Nº 1007 los textos comunes, en consenso con los docentes involucrados.
- Presentar en cada curso el blog “Leer porque sí”, analizar los lenguajes que lo componen y reconocer sus finalidades.
-  Invitar a los alumnos de 2º/3º año de las escuelas involucradas a realizar  la lectura extra-clase (será en clase, en el caso del Núcleo Rural) de un texto por semana.
- Potenciar las habilidades ligadas a las TICS para la ubicación del blog en Internet (buscadores, dirección web, tipo de página web) y la búsqueda de los textos sugeridos (entradas, links, índice de autores, etc.).
- Leer comprensiva y gustosamente los textos seleccionados.
- Identificar paratextos y rasgos genéricos de los textos virtuales para comparar con los de los textos ya leídos en soporte papel.
- Incentivar la participación y el intercambio (interpersonal e interinstitucional) de interpretaciones a través de comentarios en el blog.
- Socializar interpretaciones personales, criterios de búsqueda y modos de lectura en Internet.
- Movilizar en los alumnos el interés por elegir y recomendar la lectura de otros textos del blog.

Recursos

- Voz, apoyos paralingüísticos (entonación, pausas, silencios) y no lingüísticos (gestos, miradas, posturas).
- Apuntes y copias de la materia.
- Computadoras.
- Internet.
  
Temporalización estimada

-Presentación: mayo
-Proceso: lectura y comentarios virtuales de un texto por semana; sugerencia de otros a cargo de los alumnos lectores (mayo- noviembre).
  
Evaluación

   No entendida al modo tradicional sino como instancia de seguimiento y valoración de los aspectos positivos y negativos del proyecto.

-Oral: socialización de experiencias, interpretaciones y criterios de búsqueda.
-Monitoreo de habilidades orales y desarrollo de competencias lectoras específicas evidenciadas en las intervenciones.
- Uso de TICs: habilidades vinculadas a la búsqueda, lectura y comentarios de textos en Internet.
- Formación del gusto personal e incentivo de la habilidad de selección y recomendación de otras lecturas en el blog.
  
Biblio y webografía

- Apuntes de cátedra y copias.

viernes, 8 de junio de 2012

FONTANARROSA, ROBERTO: BETITO


No, el Betito no. Cualquier otro que me digás sí, pero el Betito no. Que era quilombero sí, pero como todos. le gustaba joder, le gustaba ¿viste? cantar, gritar, porque si no ¿pa’ qué diablos vas a ir a la cancha? Pero no era un tipo como el Tato, tá mal del bocho y yo siempre se lo digo, Tato, algún día te van a poné una quema y te van a hacé cagá, yo se lo digo. El Tato o el mismo Cabezón, viejo el cabezón va a la cancha y te lleva el inflador o te lleva una cadena, cuando no va con la honda. Ademá, ¡la puntería que tiene el guacho!, un día, un partido con Lanú me acuerdo, lo fajó en el bocho a un lineman que casi lo amasija, y el loco estaba lejo te digo, no era que le tiró al lao del alambrao, estaba bien lejo. pero el Betito no, el Betito venía con nosotros y armaba lío, tiraba bombas, bailaba...., ah eso sí, ¡cómo le gustaba bailar al desgraciado! Era un... qué sé yo... un firulete el loco... se retorcía... saltaba... una goma el loco... Me acuerdo una vez después de un partido contra Estudiante, nos fuimo desde la lancha hasta el centro caminando, a pata, meta conga conga conga... ¿viste? cantando... conga conga conga... y el Betito, mirá no te miento, desde que salimo hasta que llegamo ¡bailando!, de no creerlo viejo, agarrado a la bandera, no dejó de bailar un minuto y decí que yo despué me trepé a una chatita y me piré a las casas y no lo vi má, pero vaya’saber hasta cuando siguió bailando. Pero te digo, el Betito no te iba a tirá una botella, ni un hondazo ni te iba a afaná algo cuando íbamo a Buenosaire ni nada deso. Te digo más, la última vez que fuimo a cancha de Colón más bien que se armó la podrida, ah viejo te dan como en la guerra, me acuerdo que ya afuera se nos vinieron encima y yo chapé un arbolito desos viste? recién plantados y le entré a dar con el árbol, lo revoleaba, mierda!, parecía un molinete, ¿vos sabes como caían los negro?, como monos. Y bueno, te digo, ah, el Betito se borró, pero se borró se borró. Me acuerdo que estaba al lado mío y cuando empezaron las piña desapareció, no estaba ma, rajó el loco. Y te vi decir que hace bien, viste el fisiquito que tiene?, el fisiquito de hambreao que tiene?, adema es muy pendejo, a mí ese día me bajaron dos dientes, dos dientes de acá abajo, me calzaron con un pedazo de baldosa desde no sé donde, porque ellos rajaron, se armó el quilombo, los fajamos y rajaron, pero uno tiró un baldosazo y me fajó en la jeta, justo justo en la jeta la puta que lo parió, hay que quemarles la cancha. Pero no, viste cómo son las cosas la liga el que menos culpa tiene, si me decís el Tato o el Cabezón, bueno, se la tienen merecida, se la buscaron, me queré decir?, el Tato, el otro día, íbamo en el tren a cancha de Atlanta y cuando entrábamo a Buenosaire, viste que el tren pasa casi pegado a las casas?, los ranchera esos que hay, el Tato se asoma por la ventanilla y caza al vuelo nomás una jaula de un canario y se la pianta, vos sabe la vieja como gritaba?, corría al tren por el lado de la vía. Y el Tato después la tiró a la mierda a la jaula, pa’ que cuerno la quería?, eso es al divino pedo, é un daño al pedo, el Betito nunca hizo nada de eso, me acuerdo un día pasamo al lado de un coso que vendía empanada turca, pasamo todo como la langosta, en montón y no le dejamo ni una el Betito también caz una, tampoco era un gil y bueno, ¿y qué?, acaso el colorao Mistola no se chacó un sobretodo recién en Retiro?, y bueno, viejo', el que e ciruja, la cirujea. Pero además, te digo, el Betito era muy buen pibe, te juro, mirá, desde que la Chancha lo trajo a la barra nunca le conocí una fulería devera, nunca, ni una agachada, y eso que e pendejo, pero nunca che, no e botón, porque hay otros que son botone y te da en el forro, y se las arreglaba, la primera vez que viajó con nosotros cuando apareció el chancho uy que joda, cuando apareció el chancho se metió en el hueco este, viste?, el que queda cuando das vuelta el asiento de atrás con el respaldo del otro, y me acuerdo que llegábamo a bancalari y lo siento golpear, había estado como una hora, ¡qué sé yo el tiempo que había estado ahí el loco, metido, esperando que pasara el chancho! Qué lo parió, estaba contento, el otro día cuando el clú hizo la fiesta a los muchachos de la primera local, nosotros fuimos todos, ¿vos sabés cómo nos atendieron?, como señores, y el Betito fue también, vino el secretario del clú ¿viste? y nos dice muchachos quédense piola, no hagan quilombo que acá los vamos a atender bien, ¿y vó sabé cómo lastramo?, como leones, y mirá que había cada ñorse de esos empilchados como la gran flauta, no era una fiesta rea, y sin embargo a nosotro viejo nos atendieron... se pasaron... y el Betito fue y morfó como todos. Y, son las pocas satisfacciones que te puede dar el clú, viejo, decí la verdá, de veras, después de todo uno se va todos los domingos cuando el clú juega en Buenosaire o en La Plata y pone la jeta, y grita y se caga a trompadas para seguir al equipo, viejo, la camiseta, no é joda, eso hay que reconocerlo. Tá bien que el clú a veces te tira algunas entradas pa revender o alguna changa, pero no é joda. El Horacio é paquetero, labura, o laburaba ahora no sé, pero laburaba con el Betito de paqueteros, bueno, ése, a ése, le faltan estos dos dedos, que se los voló una bomba que le reventó en la mano, ¿y eso, quién te lo garpa?, el choto te lo garpa, viejo, decí la verdá. y mirá, mirá vo el Betito. Y yo estaba, mirá yo debía estar como de aquí a la puerta aquella, a la del ñoba, más o menos, no lo veía al Betito, pero lo veía al Zurdo questaba parado arriba de uno de los pilares esos contra las avalanchas, y el Betito siempre estaba con el Zurdo. Cuando se armó el lío, los monos empezaron a sacudir el alambrado para entrar a la cancha, a fajarlo a ese hijo de puta que el penal que nos cobró no tiene nombre, entonces la cana empezó con los gases... pero ¿qué habrá tirado? , ¿cuatro, cinco bombas?, eso es mala leche viejo, mala leche, le va y le revienta justo justo al lao de la cara, pero justo, mirá vo, justo. Un ojo directamente se lo hizo mierda, si vo vieras lo que era eso te revolvía las tripas y el otro casi también, qué sé yo, de uno seguro que no ve más y me decía el Pato que parece que le dijo el médico que del otro parece que seguro tampoco. 



ROBERTO FONTANARROSA
(Argentina, 1944/2007)